Tres objetivos concretos puso sobre la mesa Donald Trump en su más reciente advertencia a Irán: centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark, uno de los principales terminales de exportación de crudo iraní en el Golfo Pérsico. La amenaza, lanzada en las últimas horas, marca una escalada verbal significativa en medio de las negociaciones que ambos países mantienen para alcanzar un acuerdo nuclear.
Trump condicionó explícitamente la amenaza al ritmo de las conversaciones. Si no se llega a un pacto pronto, advirtió, esas instalaciones podrían ser destruidas. El tono directo y la mención de infraestructura crítica distinguen esta declaración de advertencias anteriores, que solían mantenerse en términos más generales.



