Hay una paradoja difícil de ignorar: una institución cuya razón de ser es garantizar justicia se convierte en el escenario de un acto que, según miles de personas en redes sociales, la contradice por completo. Eso es, en esencia, lo que está en el centro del caso conocido como "Lady Pepitas", un episodio de presunta discriminación atribuido a una funcionaria de la Fiscalía contra comerciantes ambulantes que se viralizó con rapidez y desató una reacción ciudadana contundente.
Los detalles precisos del incidente circulan principalmente a través de testimonios y videos compartidos en redes sociales. Lo que se describe es un intercambio en el que la funcionaria —apodada así por el contexto del altercado— habría dirigido comentarios despectivos hacia trabajadores del comercio informal, menospreciando su actividad y su condición. La escena, según quienes la difundieron, refleja una actitud de superioridad que muchos calificaron como clasismo abierto.



