Flora, la tigresa rescatada del ex zoológico de Luján, murió en el santuario de los Países Bajos donde vivía desde que fue trasladada tras el cierre de ese establecimiento. La noticia fue difundida este martes y generó una ola de reacciones entre quienes siguieron de cerca su historia.
El zoo de Luján, ubicado en la provincia de Buenos Aires, fue durante años uno de los centros de entretenimiento más visitados de Argentina, pero también uno de los más cuestionados. El establecimiento permitía el contacto directo entre visitantes y animales salvajes —incluyendo leones y tigres— una práctica que organizaciones protectoras denunciaron como peligrosa y degradante para los animales. Las denuncias se acumularon durante más de una década hasta que las autoridades intervinieron y el lugar fue clausurado.
