Mientras en gran parte de América Latina la Semana Santa se vive con procesiones, ayuno y reuniones familiares, otras culturas marcan la Pascua con rituales que resultan difíciles de imaginar desde la región. Cuatro de ellos destacan por su singularidad.
En Suecia y Noruega, los niños se disfrazan de brujas y recorren las calles pidiendo dulces a los vecinos, en una costumbre que recuerda más al Halloween anglosajón que a una festividad religiosa. La tradición tiene raíces en creencias medievales que asociaban el Jueves Santo con vuelos nocturnos de brujas hacia el sabbat. Lejos de desaparecer, el ritual se mantiene vivo y es parte central de la celebración familiar en esos países.
