Pocas veces una declaración presidencial genera tanto impacto como la noticia misma que la provoca. Ante el fallecimiento de Robert Mueller, exdirector del FBI y fiscal especial que investigó durante años al entonces presidente Donald Trump, la reacción del mandatario no fue de silencio ni de protocolo: fue de celebración abierta. "Me alegro de que esté muerto", declaró Trump, según reportaron varios medios internacionales este día.
Mueller murió esta semana a los 80 años. Su nombre es inseparable de uno de los capítulos más tensos de la política estadounidense reciente: la investigación sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, que derivó en un proceso legal que duró casi dos años y que marcó buena parte del primer mandato de Trump en la Casa Blanca.


