La noticia llegó con la fuerza de lo que muchos temían pero pocos esperaban tan pronto: Irán denunció un ataque contra Natanz, una de sus instalaciones nucleares más estratégicas, señalando directamente a Estados Unidos e Israel como responsables. Para quienes siguen de cerca la geopolítica de Medio Oriente, el anuncio no sorprende del todo, pero sí sacude el tablero diplomático en un momento particularmente delicado.
Según los titulares que circularon este mediodía, el gobierno iraní hizo pública la denuncia sin ofrecer detalles técnicos precisos sobre el alcance de los daños. Lo que sí quedó claro es la gravedad con la que Teherán interpreta el incidente: una acción directa contra infraestructura que considera soberana y central para sus intereses nacionales.



