La preocupación llegó primero a las redes sociales. Usuarios de toda América Latina comenzaron a compartir la misma pregunta: ¿qué pasa si el conflicto entre Israel e Irán afecta el suministro de gas que mueve buena parte de la economía mundial? No es un temor abstracto. El mayor yacimiento de gas del planeta está en el corazón de la zona que hoy acumula tensión militar.
El campo conocido como South Pars —del lado iraní— y North Dome —del lado catarí— concentra las reservas de gas natural más grandes que se conocen. Irán depende de ese yacimiento para su economía doméstica y para sus exportaciones energéticas. Cualquier daño a esa infraestructura no solo golpea a Teherán: repercute en los mercados internacionales de energía con una velocidad que los consumidores latinoamericanos ya conocen bien, desde que vivieron el alza de precios tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.


