Décadas de campañas de concientización, multas municipales y señalización en parques y avenidas no han logrado erradicar una práctica que sigue generando malestar en las ciudades latinoamericanas: escupir en la calle, arrojar envolturas al suelo o dejar residuos en espacios compartidos. Estas conductas, consideradas menores por quienes las cometen, acumulan un impacto real sobre la calidad de vida urbana y sobre la salud de quienes transitan o viven en esos espacios.
La conversación volvió a encenderse recientemente en redes sociales, donde usuarios de distintos países hispanohablantes expresaron su frustración ante lo que describen como un problema persistente y normalizado. La indignación por el arrojo de basura y por comportamientos como escupir en aceras concurridas concentró buena parte de los comentarios, con un tono marcadamente negativo y un llamado explícito a cambiar hábitos colectivos.



