Una niña llora frente a una pantalla. Ve videos de su padre conviviendo con otra hija. Alguien la está grabando. Esa grabación termina publicada en redes sociales y se convierte en tendencia. Ahí está la paradoja que tiene a miles de usuarios discutiendo: ¿quién causó más daño, el padre ausente o quien decidió filmar y exponer ese momento?
El video, cuyo origen exacto no ha sido confirmado por medios de comunicación, circuló ampliamente y desató reacciones encontradas. Por un lado, la indignación apunta al padre: su presencia activa en la vida de otra hija, documentada en redes sociales, contrasta con su aparente ausencia en la vida de la niña que llora. Por el otro, una parte significativa de la conversación en redes sociales dirige sus críticas hacia la madre, a quien señalan de haber mostrado deliberadamente esos videos a la menor y luego haber grabado su reacción para publicarla.


