Cada vez que una separación familiar se convierte en disputa pública, los más vulnerables suelen ser quienes menos tienen voz en el conflicto: los hijos. Ese principio, ampliamente reconocido por especialistas en salud infantil, volvió a quedar expuesto esta semana cuando un video comenzó a circular masivamente en redes sociales mostrando a una niña que llora al ver grabaciones de su padre conviviendo con otra hija.
El clip generó una reacción inmediata. Miles de usuarios expresaron indignación ante la escena, aunque las críticas no apuntaron en una sola dirección. Por un lado, muchos condenaron al padre por su aparente ausencia en la vida de la menor y por el contraste visible entre su vínculo con otra hija y el distanciamiento con esta niña. Por otro, una parte importante de la conversación señaló con igual fuerza a la madre, cuestionando su decisión de mostrarle esos videos a la pequeña, grabar su reacción y luego publicarla.



