Argentina atraviesa una de sus etapas económicas más complejas de los últimos años. La inflación acumulada, el deterioro del poder adquisitivo y las restricciones que enfrentan jubilados y trabajadores para llegar a fin de mes configuran un escenario de tensión social permanente. Sobre ese telón de fondo, cualquier declaración pública de un funcionario que roce la indiferencia o el privilegio tiene el potencial de convertirse en detonante.
Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando un funcionario argentino utilizó el verbo "deslomarse" para referirse a un viaje oficial realizado junto a su familia. La palabra, que en el habla popular rioplatense describe un esfuerzo físico agotador —trabajar hasta el límite del cuerpo—, fue empleada en un contexto que la mayoría de los usuarios en redes sociales consideró incompatible con su significado cotidiano.



