Fe en el Perú es una agrupación política de alcance nacional que ha venido construyendo candidaturas para el próximo ciclo electoral. Chorrillos, el distrito donde ocurrió el crimen, es una zona densamente poblada del sur de Lima con una historia de presencia de organizaciones delictivas vinculadas al tráfico de drogas y la extorsión, factores que en otros casos han estado detrás de ataques a figuras públicas.
El asesinato de candidatos no es un fenómeno nuevo en la región. En países como México, Colombia y Ecuador, la violencia contra postulantes a cargos de elección popular ha generado alertas internacionales sobre la viabilidad de la democracia en zonas con alta presencia del crimen organizado. En Perú, casos similares han ocurrido principalmente en regiones como el VRAEM o el norte del país, aunque la ocurrencia de este tipo de hechos en Lima representa una señal de alarma adicional.
Las autoridades peruanas no han emitido hasta el momento una declaración oficial detallada sobre las líneas de investigación. Tampoco se ha confirmado si el móvil del crimen está relacionado con la actividad política de Infante o responde a otro tipo de conflicto. La Fiscalía y la Policía Nacional del Perú son los organismos a cargo del caso.
La noticia llegó con rapidez a los medios nacionales, aunque la conversación pública en torno al caso aún es limitada. La falta de información oficial sobre el móvil y los autores del crimen dificulta un análisis más profundo por ahora, pero el hecho en sí plantea preguntas urgentes sobre la seguridad de quienes participan en política en el país, especialmente en los meses previos a una campaña electoral.
Lo que sí queda claro es que la muerte de un candidato en ejercicio en un distrito de Lima no puede tratarse como un hecho aislado. Exige una respuesta institucional rápida y transparente de parte del Estado peruano.