Durante más de diez años, Vladimir Padrino López fue la cara visible del poder militar venezolano. Su permanencia al frente del Ministerio de Defensa lo convirtió en una figura central del aparato chavista, considerado por analistas como uno de los pilares que sostuvo al gobierno de Nicolás Maduro en sus momentos más críticos, incluidas las protestas de 2017 y la presión internacional de años posteriores. Ese largo ciclo llegó a su fin este martes.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, anunció la destitución de Padrino López del cargo. El movimiento tomó por sorpresa a observadores políticos dentro y fuera del país, dado el peso institucional que el exministro acumuló durante su gestión y su papel como interlocutor clave entre el gobierno civil y la cúpula castrense.



