Hay fechas que no pasan en silencio. Para miles de argentinos, el aniversario de la represión policial que hirió gravemente al fotógrafo Pablo Grillo durante una manifestación de jubilados frente al Congreso es una de ellas. En redes sociales, el recuerdo del hecho volvió a encender un debate que mezcla indignación, exigencias de justicia y una sensación extendida de que los responsables políticos no rindieron cuentas.
Grillo perdió la visión de un ojo tras recibir el impacto de una bala de goma mientras cubría periodísticamente la protesta. El episodio ocurrió en el marco de una jornada en la que fuerzas de seguridad dispersaron a manifestantes que rechazaban los recortes a las jubilaciones impulsados por el gobierno de Javier Milei. Desde entonces, el caso se convirtió en símbolo de un debate más amplio sobre el uso de la fuerza contra la protesta social.



