La frase cayó con peso en los titulares de la tarde: "rendición incondicional". Esas dos palabras, pronunciadas por Donald Trump en referencia a Irán, concentran en sí mismas el tono de una política exterior que no deja espacio para la ambigüedad. Para millones de personas en América Latina que siguen de cerca cualquier movimiento que pueda alterar el precio del petróleo, la estabilidad regional o las relaciones con Washington, el mensaje no pasó desapercibido.
Trump declaró que Estados Unidos no aceptará ningún tipo de acuerdo con Irán que no implique una capitulación total por parte del régimen de Teherán. La postura, comunicada en los últimos días, representa un endurecimiento notable respecto a los canales diplomáticos que se habían abierto en semanas anteriores, cuando ambas partes exploraban la posibilidad de retomar conversaciones sobre el programa nuclear iraní.



