La resolución judicial, conocida este miércoles, no implica una condena ni un juicio oral. Admitir una denuncia a trámite significa que el juzgado considera que los hechos relatados tienen suficiente entidad para ser investigados. A partir de aquí, la instrucción determinará si hay mérito para llevar el caso más adelante.
Un expediente que se acumula
La primera denuncia contra Errejón ya había desencadenado su renuncia al escaño en el Congreso de los Diputados y su salida de la vida política activa, en octubre de 2024. Esa causa está siendo investigada por la justicia española desde entonces. La segunda denuncia, ahora admitida, agrega una nueva acusante y un nuevo conjunto de hechos presuntamente ocurridos en circunstancias distintas.
Para la audiencia latinoamericana, el caso tiene relevancia más allá de la política española. Errejón era conocido en varios países de la región por sus vínculos con movimientos de izquierda y su participación en foros políticos internacionales. Su caída pública generó reacciones en círculos progresistas de México, Argentina y Chile, donde su figura era seguida con atención.
El caso también alimenta un debate más amplio sobre la credibilidad de figuras políticas que construyen su identidad pública alrededor del feminismo. Dos denuncias admitidas por la justicia en menos de un año colocan ese debate en un terreno concreto, con consecuencias legales reales, no solo simbólicas.
Por ahora, la justicia investiga. Errejón no ha sido imputado formalmente en esta segunda causa, y el principio de presunción de inocencia aplica en tanto no haya sentencia. Lo que sí está claro es que el proceso judicial que rodea al expolítico se vuelve más complejo con cada semana que pasa.
Fuentes: El Mundo, El País América, 20minutos