Hay una contradicción difícil de ignorar: Marco Rubio, uno de los funcionarios estadounidenses que más ha presionado contra el gobierno de Nicolás Maduro, ahora pide paciencia. El secretario de Estado de Estados Unidos habló públicamente sobre una posible "fase de transición" en Venezuela y reconoció que el camino hacia elecciones libres no será inmediato ni sencillo.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense llegan en un momento de alta tensión política en Venezuela, donde el régimen de Maduro mantiene el control del aparato estatal pese a las sanciones internacionales y al desconocimiento de su legitimidad por parte de varios gobiernos del continente. Rubio no ofreció un calendario concreto ni detalló los mecanismos que podrían activar esa transición, pero el solo hecho de que Washington use el término "elecciones libres" como horizonte posible marca un tono distinto al de la confrontación directa que ha caracterizado la política exterior de la administración Trump hacia Caracas.


