La Casa Blanca no es solo la residencia oficial del presidente de Estados Unidos: es un edificio histórico cuyas modificaciones estructurales requieren, por ley, la aprobación del poder legislativo. Ese principio, que ha regulado las intervenciones en el inmueble durante décadas, es ahora el centro de una disputa legal que pone en pausa uno de los proyectos más costosos impulsados por la administración de Donald Trump.
Un juez federal ordenó suspender la construcción de un salón de baile valuado en 400 millones de dólares dentro del complejo de la Casa Blanca. La resolución es clara: las obras no pueden continuar mientras el Congreso no otorgue su autorización expresa. La medida judicial llega en medio de un período en que la administración Trump ha buscado expandir y remodelar varios espacios del recinto presidencial.


