Muchos usuarios en América Latina revisan sus conversaciones de WhatsApp con una pregunta que antes no se hacían: ¿quién más puede leer esto? La inquietud no es nueva, pero en los últimos días ha ganado fuerza en redes sociales, especialmente entre quienes siguen de cerca los debates sobre libertad de expresión y derechos digitales en México.
El punto de tensión concreto tiene que ver con la posibilidad de que mensajes enviados en chats privados sean utilizados como evidencia o queden sujetos a algún tipo de revisión en contextos legales. Para muchos, eso equivale a una forma de censura o vigilancia que contradice derechos fundamentales. El artículo 16 de la Constitución mexicana establece la inviolabilidad de las comunicaciones privadas, y varios usuarios señalan que cualquier mecanismo que permita acceder a esos mensajes sin el consentimiento de los involucrados representaría una violación directa a esa garantía.



