La séptima en lo que va del mandato
Lo que distingue a esta nueva comisión no es solo su objetivo, sino su contexto: se trata de la séptima comisión de investigación que el PP promueve en la cámara alta desde que el gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar tomó posesión. Las anteriores han abordado temas que van desde la gestión de la pandemia hasta asuntos relacionados con el entorno del presidente. La oposición y el gobierno han cuestionado en varias ocasiones si este uso del Senado responde a una estrategia de desgaste político más que a una necesidad real de fiscalización.
Las comisiones de investigación en el Senado tienen un valor principalmente político y simbólico. No tienen capacidad para imponer sanciones ni para obligar a cambios institucionales directos, pero sí generan titulares, comparecencias públicas y presión mediática sobre los investigados. En ese sentido, el PP ha convertido la cámara alta en una de sus principales tribunas de oposición.
RTVE lleva años siendo un campo de disputa entre los partidos. Su consejo de administración, su dirección y su línea editorial han cambiado con cada ciclo de gobierno, y la acusación de parcialidad es un clásico que se repite sin importar quién esté en el poder. Cuando el PP gobernaba, los partidos de izquierda hacían las mismas críticas que ahora hace la derecha desde la oposición.
El debate sobre la independencia editorial de los medios públicos es estructural en España y no se resuelve con una comisión de investigación. Lo que sí puede hacer esta iniciativa es mantener el foco político sobre la corporación pública durante semanas, obligar a sus directivos a comparecer ante el Senado y alimentar un relato de oposición de cara al electorado conservador.
Por ahora, desde el gobierno y desde la dirección de RTVE no ha habido una respuesta pública inmediata a la propuesta. El PP, por su parte, tiene el calendario y los votos de su lado para avanzar con la comisión en los próximos meses.