Millones de personas en Argentina y en toda la región se despiertan hoy con la fecha marcada en el calendario, los mensajes en el celular y las convocatorias a movilizarse. Para muchas, el 8 de marzo es un día de protesta activa; para otras, de reflexión. Pero la pregunta que reaparece cada año sigue siendo válida: ¿por qué esta fecha y no otra?
La respuesta no tiene un único origen limpio. Lo que sí está documentado es que a comienzos del siglo XX, las trabajadoras textiles en Estados Unidos y Europa protagonizaron huelgas y manifestaciones para exigir mejores condiciones laborales, jornadas más cortas y el derecho al voto. Esas movilizaciones fueron el caldo de cultivo para que, décadas después, la fecha quedara fijada en el imaginario colectivo.


