La violencia contra la infancia dentro del núcleo familiar representa uno de los fenómenos más difíciles de detectar y prevenir, precisamente porque ocurre donde se supone que los niños están más protegidos. Ese contexto es el que rodea al caso de Eitan Daniel, un bebé cuya muerte sacudió a la opinión pública en México y que ahora tiene un nuevo capítulo judicial.
Las autoridades reaprehendieron a los padres del menor luego de que el proceso legal tomara un giro que endurece los cargos en su contra. Ambos enfrentarán acusaciones por homicidio agravado y calificado, una categoría que en el sistema penal mexicano implica circunstancias que agravan la responsabilidad del acusado, como el parentesco con la víctima o la premeditación. La reaprehensión indica que hubo un movimiento procesal —ya sea una nueva orden de aprehensión, una ampliación de cargos o una resolución judicial— que obligó a volver a poner a los imputados bajo custodia.



