Muchos lo han vivido o conocen a alguien que lo vivió: llegar a una comisaría a pedir ayuda y salir sintiéndose peor que antes. Ese hartazgo acumulado encontró un canal en redes sociales, donde testimonios, memes y videos sobre el trato policial se comparten con una velocidad que refleja algo más que entretenimiento.
En los últimos días, usuarios de habla hispana han inundado sus timelines con anécdotas de insultos recibidos en dependencias policiales, empujones durante trámites rutinarios y situaciones en las que quien buscaba justicia terminó siendo tratado como sospechoso. El tono varía: hay indignación directa, hay humor negro y hay, también, un debate más complejo sobre cuándo la crítica a la policía es legítima y cuándo se distorsiona.



