Muchas personas en Latinoamérica llevan días expresando malestar ante un fenómeno que, dicen, no es nuevo pero sí cada vez más visible: la tendencia de ciertos medios y creadores de contenido a construir relatos que presentan a criminales como figuras complejas, incomprendidas o incluso admirables. La conversación se intensificó en redes sociales y el tono dominante es de indignación.
El centro del debate es la figura de Saskia Niño de Rivera, criminóloga y comunicadora mexicana conocida por su trabajo en torno al sistema penitenciario. Usuarios señalan que su contenido —distribuido en formato de podcast— romantiza a personas condenadas por delitos graves, y cuestionan que ese material se monetice a través de donaciones y plataformas de streaming. La crítica no apunta únicamente a ella, sino a una práctica más amplia que, según quienes participan en el debate, convierte el crimen en entretenimiento rentable.



