El formato ampliado del torneo —que por primera vez reunirá a 48 selecciones en lugar de las 32 habituales— implicó un proceso clasificatorio más extenso y con más plazas disponibles, especialmente para UEFA, que en esta edición contará con 16 representantes. Aun así, el repechaje mantuvo su carácter eliminatorio y dejó afuera a selecciones que aspiraban a estar en la cita.
Para Argentina y el resto de Sudamérica, la definición de los grupos europeos tiene relevancia directa: el sorteo final del Mundial dependerá de los cabezas de serie y las posiciones en el ranking FIFA, y conocer el cuadro completo de clasificados permite proyectar con mayor precisión los posibles cruces. La selección argentina, vigente campeona del mundo, ya tiene su lugar asegurado desde la fase de clasificación de CONMEBOL.
El Mundial 2026 marcará también un cambio estructural en la competencia. Con 48 equipos, la fase de grupos pasará a tener 12 grupos de cuatro selecciones, con tres equipos avanzando por grupo. Eso amplía las chances de clasificación a octavos de final y modifica los cálculos tácticos de los equipos que históricamente dependían de un arranque sólido para sobrevivir la primera ronda.
La ausencia de Italia, en tanto, reaviva el debate sobre el modelo de desarrollo futbolístico europeo y la capacidad de las grandes ligas para sostener selecciones nacionales competitivas. Varios análisis apuntan a que el exceso de jugadores extranjeros en la Serie A reduce el tiempo de exposición de los futbolistas italianos jóvenes, un problema estructural que la federación no ha logrado resolver en años.
Con diez grupos cerrados y el resto del proceso clasificatorio aún en curso en otras confederaciones, el mapa del Mundial 2026 toma forma progresivamente. El sorteo definitivo, que establecerá los enfrentamientos de la fase de grupos, se realizará una vez que todos los participantes estén confirmados.