Faltan poco más de un año para que arranque la Copa del Mundo de 2026, el torneo más grande en la historia del fútbol por número de selecciones participantes: 48 equipos divididos en 16 grupos de tres. Con ese formato ampliado, la clasificación a la fase eliminatoria se vuelve más accesible, pero también más impredecible. Ese es el marco en el que México conoció esta semana la composición definitiva de su grupo.
La selección mexicana jugará el Mundial como anfitriona junto a Estados Unidos y Canadá, lo que le garantiza presencia automática en la fase de grupos sin necesidad de clasificar por la vía convencional. Esa condición, sin embargo, no elimina la presión deportiva: el equipo llega con la obligación implícita de rendir ante su propia afición.

