Hay una paradoja difícil de ignorar: mientras los gobiernos emiten comunicados de estabilidad, las redes sociales se inundan de memes que retratan exactamente lo contrario. No es un fenómeno nuevo, pero en los últimos meses ha ganado una intensidad particular en México y en buena parte de Hispanoamérica, donde la ironía se ha convertido en el idioma más honesto de la conversación política.
El detonante no es un solo evento. Es la suma. La reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum, las tensiones económicas derivadas de conflictos internacionales, la inseguridad que persiste sin respuesta efectiva y la sensación de que los recursos públicos se distribuyen con una lógica difícil de descifrar: todo eso confluye en un estado de ánimo colectivo que no encuentra salida en los canales formales, y que termina descargándose en un meme.



