Fue condenada a cientos de años de prisión por su papel como una de las máximas dirigentes de ETA. Sin embargo, María Soledad Iparraguirre, alias 'Anboto', salió esta semana de la cárcel en régimen de semilibertad, una decisión que pone en tensión dos lecturas irreconciliables: la del sistema penitenciario que aplica la ley, y la de quienes consideran que el tiempo cumplido no guarda proporción con el daño causado.
La exdirigente de la organización terrorista vasca fue una figura central en la estructura de mando de ETA durante años. Su nombre aparece vinculado a atentados y a la planificación de operaciones que costaron vidas. La condena acumulada, como ocurre con otros miembros de la organización, superaba con creces lo que cualquier sistema penitenciario permite ejecutar en la práctica, dado que la legislación española establece límites al tiempo máximo de cumplimiento efectivo.



