Muchas personas en redes sociales lo expresan con frustración: mientras las madres solteras enfrentan críticas constantes por criar solas, la figura del padre ausente rara vez recibe el mismo escrutinio. Esa percepción de doble rasero está en el centro de un debate que volvió a encenderse en los últimos días en comunidades hispanohablantes.
La conversación gira en torno a dos ejes. Por un lado, el estigma social que recae sobre las mujeres que crían a sus hijos sin pareja. Por el otro, la tendencia de algunos sectores a minimizar la obligación legal y moral de la manutención infantil, presentándola como un abuso o una carga injusta para los hombres. Usuarios señalan que esta narrativa ignora una realidad concreta: en la mayoría de los casos, son las madres quienes asumen los costos económicos y emocionales del cuidado diario.



