La desconfianza hacia el sistema de justicia en México no es nueva. Durante años, encuestas y reportes de organismos civiles han documentado una brecha profunda entre las instituciones judiciales y la ciudadanía común. Ese distanciamiento, sin embargo, encontró esta semana un detonante concreto que volvió a encender el debate en redes sociales.
Usuarios señalan que magistrados han adoptado posturas que, en la práctica, minimizan la participación ciudadana en procesos judiciales, tratando como irrelevantes a quienes no ocupan cargos públicos o no forman parte del aparato institucional. La percepción generalizada es que el sistema opera con una lógica de élites, donde el ciudadano ordinario ocupa un lugar marginal.



