El formato extendido genera opiniones divididas entre los especialistas. Hay quienes celebran que más países tengan acceso al torneo más importante del fútbol, lo que abre la puerta a selecciones de regiones históricamente subrepresentadas. Otros cuestionan si la ampliación diluye el nivel competitivo en la fase inicial, dado que algunos grupos presentan diferencias notorias entre los participantes.
Otro punto de debate es la logística del torneo. Con tres países sede y decenas de ciudades involucradas, los viajes entre partidos representan un desafío tanto para los equipos como para los hinchas que planean asistir. Los costos de traslado y alojamiento en Norteamérica son un tema recurrente entre quienes sueñan con seguir a su selección en persona.
El torneo está previsto para junio y julio de 2026, lo que deja poco más de un año para que las selecciones afinen sus planteles y estrategias. Para Argentina, que llega como máxima favorita junto a Francia y Brasil, el desafío es sostener el nivel de un equipo que tiene en Lionel Messi a su figura central, aunque con la incógnita de cuánto protagonismo tendrá el rosarino a sus 38 años durante el certamen.
La definición completa de los grupos marca el inicio formal de la cuenta regresiva. A partir de ahora, el análisis táctico, los amistosos y las eliminatorias de otros continentes irán construyendo el relato que desembocará en el pitazo inicial del próximo verano boreal.