Tres poderes judiciales latinoamericanos —Argentina, Chile y Perú— están en distintas etapas de adopción de herramientas de inteligencia artificial para agilizar procesos internos, según reflejan las búsquedas activas que concentran el interés regional en este momento. El fenómeno no se limita a los tribunales: la automatización de obligaciones tributarias y la reorganización del mercado laboral forman parte del mismo movimiento que redefine cómo el poder —institucional y económico— se ejerce en la era digital.
El avance no es homogéneo. En Chile, el debate sobre IA en el sistema judicial se concentra en el uso de algoritmos para clasificar causas y predecir tiempos de resolución. En Argentina y Perú, las discusiones apuntan más a la automatización de tareas administrativas dentro de los tribunales, aunque con resistencias internas por parte de trabajadores del sector. Lo que comparten los tres casos es la ausencia de marcos normativos claros que definan hasta dónde puede llegar la toma de decisiones automatizada en contextos donde está en juego la libertad o el patrimonio de las personas.


