El costo de operar la infraestructura que sostiene a la inteligencia artificial podría aumentar de forma significativa si el conflicto entre Israel e Irán escala o se prolonga. Esa es la advertencia que comienza a circular en el sector tecnológico global, donde la dependencia de cadenas de suministro vulnerables a tensiones geopolíticas es cada vez más evidente.
Los centros de datos —las instalaciones físicas que procesan, almacenan y distribuyen la información que alimenta a los modelos de IA— requieren componentes específicos cuya producción y transporte pueden verse afectados por un conflicto en Medio Oriente. Entre los factores más sensibles está el precio del petróleo: un alza sostenida encarece tanto la energía eléctrica que consumen estas instalaciones como el transporte de equipos desde Asia, donde se fabrica la mayoría de los semiconductores y servidores.



