Una corriente de malestar ciudadano tomó fuerza esta semana en redes sociales mexicanas: la percepción de que los delincuentes operan y se exhiben con total libertad en plataformas digitales, mientras la población común adopta una postura de silencio y pasividad para no convertirse en blanco de la violencia. El contraste entre ambas realidades concentra buena parte del debate en línea.
Los comentarios apuntan a una dinámica que muchos describen como una inversión del orden social: quienes cometen delitos publican contenido, se muestran en espacios públicos y acumulan seguidores, en tanto que las personas que no participan en actividades ilícitas evitan llamar la atención por razones de seguridad. Usuarios señalan que esta visibilidad no es accidental, sino el resultado de una impunidad percibida que permite a grupos criminales actuar sin consecuencias visibles.



