Dos potencias externas —Rusia y China— están en el centro de la nueva agenda de cooperación entre el Comando Norte de Estados Unidos y México. Según información publicada por medios mexicanos, ambos gobiernos acordaron profundizar su alianza en materia de seguridad con el propósito de limitar la influencia que Moscú y Pekín ejercen en el territorio y las instituciones de la región.
El anuncio llega en un momento en que la relación bilateral entre Washington y Ciudad de México buscaba reencauzarse tras un período marcado por fricciones diplomáticas, disputas sobre política migratoria y debates internos en México respecto a la soberanía nacional frente a la presencia militar estadounidense. Que ambos países hayan acordado nombrar públicamente a Rusia y China como focos de preocupación compartida representa un paso políticamente significativo.

