Hay quienes lo dicen con orgullo: España está en boca del mundo. Y hay quienes responden de inmediato: eso no significa que las cosas vayan bien dentro. Esa tensión resume buena parte de lo que se debate en redes sociales sobre el momento político que atraviesa el país ibérico bajo la conducción de Pedro Sánchez.
La conversación no es nueva, pero ha ganado intensidad en las últimas semanas. Usuarios de habla hispana —tanto dentro como fuera de España— discuten si la visibilidad internacional del gobierno español es un logro genuino o una fachada que contrasta con una gestión doméstica cuestionada. El sentimiento general es mixto, y eso, en sí mismo, dice mucho.
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