Una sola imagen basta para encender el debate: el avión presidencial utilizado para trasladar a la esposa de un funcionario público, mientras ese mismo funcionario defiende un gobierno que construyó su identidad política sobre el rechazo a los privilegios de la llamada "casta política". Eso es, en esencia, lo que está en discusión alrededor de Manuel Adorni, vocero de la presidencia argentina.
El episodio no surgió de una filtración ni de una denuncia formal. Fueron las propias declaraciones de Adorni las que abrieron la polémica, al reconocer que su esposa viajó en el avión presidencial. La reacción no tardó: en redes sociales, el tema escaló rápidamente y concentró un sentimiento predominantemente negativo hacia el funcionario y, por extensión, hacia el gobierno de Javier Milei.



