Cada semana, una nueva imagen o polémica menor se convierte en el centro del debate público en México, desplazando durante días —a veces semanas— cualquier conversación sobre las más de 100,000 personas desaparecidas registradas en el país o sobre los índices de impunidad que superan el 90% en delitos graves. El patrón se repite con suficiente regularidad como para que amplios sectores de la ciudadanía ya no lo atribuyan a la casualidad.
El caso más reciente involucra la circulación masiva de una fotografía tomada dentro de Palacio Nacional, que generó cientos de miles de interacciones en pocas horas. Mientras esa imagen dominaba los trending topics, los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas continuaban su trabajo sin cobertura mediática significativa y sin respuestas institucionales concretas.



