Durante años, los gobiernos de América Latina han firmado acuerdos de cooperación con grandes plataformas tecnológicas bajo el argumento de combatir la desinformación y regular contenidos ilegales. Esos convenios, que en su momento pasaron casi desapercibidos, están hoy en el centro de un debate que gana fuerza en redes sociales y que mezcla dos inquietudes distintas pero relacionadas: la fragilidad de los sistemas digitales ante un posible colapso masivo, y el margen que esos acuerdos le otorgan al Estado para intervenir en la conversación pública en línea.
El concepto de "Gran Apagón" digital circula con fuerza entre usuarios hispanohablantes para describir un escenario en el que una falla técnica, un bloqueo deliberado o una caída generalizada de plataformas dejaría sin funcionamiento procesos cotidianos que dependen casi exclusivamente de un solo canal tecnológico. Trámites bancarios, comunicaciones institucionales, comercio electrónico y hasta coordinación de emergencias son ejemplos que la comunidad señala como vulnerables ante ese tipo de evento.



