Al menos un bombardero de largo alcance de las fuerzas estadounidenses aterrizó en territorio británico en las últimas horas, en lo que el gobierno del Reino Unido confirmó como el inicio del uso de sus bases militares por parte de EE.UU. para llevar a cabo lo que ambas naciones denominan «operaciones defensivas» contra Irán. La confirmación oficial llegó antes de que transcurriera una hora desde los primeros reportes, lo que indica que Londres decidió adelantarse a la filtración de la información.
El dato central es la naturaleza del activo desplegado: se trata de uno de los bombarderos más letales del arsenal estadounidense, según consignaron medios europeos. Eso convierte al movimiento en algo más que una coordinación logística rutinaria entre aliados de la OTAN. Es una señal de que Washington está posicionando capacidad ofensiva de primer nivel a distancia de vuelo del Medio Oriente, utilizando suelo europeo como plataforma.

