Cada vez más personas se preguntan si su voto puede ser robado antes de que lleguen a la urna. La inquietud no es abstracta: en redes sociales circula con fuerza la idea de que el DNI digital sin validación de QR representa una puerta abierta para la suplantación de identidad durante elecciones. Y la conversación, lejos de calmarse, sigue ganando temperatura.
El mecanismo que describe la comunidad es concreto. Una app clonada —o incluso una simple captura de pantalla manipulada— podría presentarse ante una mesa electoral sin que el personal esté capacitado o equipado para detectar la diferencia. Si el código QR no se escanea para verificar la autenticidad del documento, cualquier imagen que se parezca al DNI digital podría pasar sin inconvenientes. Eso, señalan usuarios, equivale a dejar la puerta trasera abierta en un sistema que se supone seguro.


