Hay palabras que, en el momento equivocado y en boca de la persona equivocada, se convierten en detonadores. "Deslomarse" —un verbo coloquial que describe el agotamiento físico extremo— era hasta hace poco una expresión cotidiana del español latinoamericano. Albañiles, conductores, trabajadores del campo y empleados de largas jornadas la usan con naturalidad para describir su día a día. Eso cambió cuando un funcionario recurrió a ella para justificar o describir un viaje que, según la conversación pública, distaba mucho de ser una experiencia de sacrificio.
El contraste fue inmediato y brutal. En redes sociales, la reacción no tardó en tomar forma de humor: memes que ponían lado a lado la imagen de un trabajador de construcción bajo el sol y la de un viaje en condiciones que muchos calificaron de lujosas, ambos supuestamente bajo el mismo verbo. La ironía fue el lenguaje elegido por miles de usuarios hispanohablantes para expresar lo que consideran una desconexión profunda entre quienes ejercen el poder y quienes cargan con el peso económico cotidiano.
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