El gobierno de Cuba autorizará a sus ciudadanos que viven fuera del país a invertir en empresas privadas establecidas en la isla, según informaron medios regionales este martes. La decisión marca un giro relevante en la política económica cubana, que durante décadas mantuvo restricciones estrictas sobre la participación del capital proveniente de la diáspora.
La medida apunta directamente a captar recursos del exterior en un momento en que Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas en décadas, con escasez de combustible, apagones prolongados y una inflación que ha deteriorado el poder adquisitivo de la población. Abrir ese canal de inversión privada desde el extranjero busca inyectar liquidez en un tejido empresarial que el propio Estado ha impulsado tímidamente desde 2021, cuando legalizó las pequeñas y medianas empresas privadas por primera vez en la historia reciente del país.


