Menos de un minuto basta para editar una captura de pantalla de WhatsApp con aplicaciones disponibles gratuitamente en cualquier tienda de apps. Ese dato, tan simple como perturbador, está en el centro de un debate creciente sobre la validez de este tipo de evidencia en los tribunales mexicanos.
En redes sociales, la conversación gira en torno a una pregunta concreta: ¿puede un juez condenar o absolver a alguien con base en una imagen que cualquier persona con un teléfono podría falsificar? Las respuestas no son tranquilizadoras. Usuarios señalan que la ausencia de protocolos estandarizados de verificación forense convierte estas pruebas en material fácilmente cuestionable, y varios comentarios apuntan a casos donde la autenticidad de los chats nunca fue comprobada de forma técnica antes de ser admitidos en un proceso.



