El diario oficial El Peruano publicó recientemente un texto bajo el título "Una elección sin ideas", una frase que condensa una crítica que resuena más allá de las fronteras peruanas: la percepción de que las campañas electorales en América Latina se vacían de contenido programático y se reducen a disputas de imagen o ataques entre candidatos.
La expresión no es nueva, pero su aparición en un medio de referencia institucional le da un peso particular. En el contexto peruano, el país atraviesa ciclos electorales frecuentes y una fragmentación política que dificulta la construcción de agendas de gobierno coherentes. Los partidos proliferan, los candidatos cambian de sigla con facilidad y los debates públicos rara vez profundizan en políticas concretas de salud, educación o economía.


