Muchos argentinos no necesitan leer un informe para saber lo que sienten: la quincena no alcanza, los servicios subieron, y la sensación de que algo puede romperse se instaló en las conversaciones cotidianas. Ese malestar difuso encontró un nombre en las redes sociales durante los últimos días: estallido social. Y el término ya no suena a exageración para una parte importante de la población.
En redes sociales, el debate creció con fuerza. Usuarios señalan que cerca del 60% de los argentinos considera probable un conflicto social en el futuro cercano, cifra que atribuyen a encuestas recientes aunque sin citar fuentes verificables de manera uniforme. Lo llamativo no es solo el número, sino el tono: la discusión ya no gira en torno a si habrá tensión, sino a cuándo y de qué forma podría manifestarse.



