Miles de servidores públicos peruanos contratados bajo el régimen CAS (Contrato Administrativo de Servicios) podrán acceder, por primera vez de manera formal, a dos beneficios que el resto de trabajadores del Estado ya recibía: las gratificaciones semestrales y la compensación por tiempo de servicios, conocida como CTS. El gobierno promulgó la ley que establece estos derechos, cerrando una brecha que durante años marcó diferencias significativas dentro del empleo público.
El régimen CAS fue creado en 2008 como una figura de contratación flexible para el Estado. Desde entonces, se convirtió en una de las modalidades más utilizadas por las entidades públicas para incorporar personal, pero también en una de las más cuestionadas por sus limitaciones: sin estabilidad laboral plena, sin acceso a todos los beneficios del régimen laboral general y con contratos renovables que generaban incertidumbre. Esa arquitectura legal dejó a los trabajadores CAS en una posición intermedia, ni del todo formales ni del todo precarios.



