Menos de un año después de asumir como fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi fue destituida por el presidente Donald Trump. La remoción, confirmada en las últimas horas, representa uno de los cambios más notorios en el gabinete de la actual administración y pone fin a una relación política que parecía sólida hasta hace poco.
Bondi llegó al cargo con un perfil de aliada incondicional de Trump. Exfiscal general del estado de Florida, construyó durante años una imagen de defensora pública del mandatario, especialmente durante sus procesos legales y políticos. Esa lealtad fue, en parte, el argumento central que la llevó a la posición más alta del sistema de justicia federal del país.



