Dos exigencias concentran la atención del mundo: que Irán abandone sus ambiciones nucleares y que ceda el control del estratégico estrecho de Ormuz. Esas serían las piezas más sensibles del plan de 15 puntos que la administración de Donald Trump habría puesto sobre la mesa para intentar cerrar el conflicto con Teherán. La paradoja es evidente: Washington pide concesiones históricas a un país que, por ahora, no ha dado señales de estar dispuesto a cederlas.
Según los titulares que circulan en medios de España y América Latina, la propuesta incluye condiciones que van desde el desmantelamiento o la limitación severa del programa de enriquecimiento de uranio iraní hasta garantías sobre la libre navegación en Ormuz, el paso marítimo por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Los mediadores en el proceso aún no han sido identificados públicamente con precisión, aunque trascendió que al menos un tercer país estaría facilitando los canales de comunicación.
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