Con su peor resultado electoral desde 1903, los socialdemócratas daneses se encaminan a ganar las elecciones generales del país según los sondeos a pie de urna difundidos este martes. Una paradoja que define bien el momento político de Dinamarca: el partido gobernante retiene el poder, pero con una base de apoyo que ha tocado mínimos históricos en más de cien años.
Los datos preliminares apuntan a que el bloque de izquierda, encabezado por la primera ministra Mette Frederiksen, obtuvo suficientes escaños para mantenerse al frente del gobierno, aunque con márgenes ajustados. La victoria se sostiene más por la fragmentación del voto en el centro y la derecha que por un respaldo sólido al partido principal.


